LA RESURRECCION MAGICA

Y OTROS TEMAS DE LOS CUENTOS POPULARES

DEL CAMPO DE CARTAGENA

Ponencia presentada en el I Congreso de Antropología del Sureste (Murcia 1.990).

Publicado como volumen independiente por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia (Murcia, 1.992)

Publicado en Cultura y Sociedad en Murcia (Antonino González Blanco y Francisco flores Arroyuelo, editores), Murcia 1.99

 

RESUMEN:

Relaciones con el mito aparecidas en cuentos populares recogidos por el autor.

ABSTRACT:

Relationships between myths and a collection of folktales picked by the author.

 

Durante el otoño de 1980 y el invierno de 1981 desarrollamos un trabajo de campo en veinte pueblos el campo de Cartagena orientado a conseguir diversos datos sobre el folklore local. Los cuentos que ahora se presentan son el fruto de aquella actividad

EL METODO DE TRABAJO

Durante mucho tiempo estuvimos buscando un método de trabajo que nos pudiera proporcionar cantidad de información. Habíamos mantenido entrevistas personales con algunas personas de edad que conservaban la memoria de extensos e interesantes cuentos maravillosos, pero este goteo informativo extremadamente raro no nos satisfacía y experimentábamos la necesidad de inventar un sistema que nos proporcionara gran cantidad de datos.

Así, tomamos la decisión de usar una estructura -una magnífica estructura- que nos venía dada a priori y consistía en la red de colegios de enseñanza primaria distribuidos por los pueblos. En el campo de Cartagena las pedanías son del tamaño que aconseja un solo colegio por cada una de ellas, lo que centraliza admirablemente la gestión. En estos colegios dejamos depositados unos cuestionarios conteniendo cincuenta preguntas sobre la documentación folklórica que perseguíamos. Allí, solicitábamos la colaboración del director a base de entregar los cuestionarios a los niños. Los niños debían hacer en casa las preguntas a sus padres y abuelos y devolver la encuesta cumplimentada. Este sistema tiene una desventaja: se suprime el importante contacto directo del investigador con el informante, pero también una virtud: suprimir también la tirantez de este contacto, sustituyéndola por la locuacidad de una abuela comprometida en que el trabajo de sus nietos sea el mejor.

Los resultados de la investigación fueron los siguientes:

1. Pronto nos encontramos con cientos de folios repletos de información folklórica, si bien no tantos como deberían, pues aunque todos los colegios nos aceptaron la encuesta, nos quedamos esperando las respuestas de algunos que prometieron mandarlas por correo.

Por lo demás, aunque la información era abundante, en la práctica la mayoría de los datos no nos servían pues toda la visión del mundo y la interpretación de las fiestas estaba cristianizada, y olvidados por completo sus significados originales.

2. Si el primerísimo análisis revelaba la pobreza de informes sobre fiestas populares relacionadas con religiones paganas, en cambio la respuesta era muy interesante y rica en relación con dos preguntas: "escribe un dicho sobre la luna o las estrellas", cuyo resultado propició la redacción de un breve trabajo monográfico sobre este tema, y "escribe un cuento popular", de donde se derivaron los cuentos de los que ahora hablaremos.

3. En cuanto a los cuentos mismos, este sistema de trabajo, no selectivo, tiene un inconveniente y una ventaja añadida: El primero, que los cuentos no han sido contados por la persona precisamente más y mejor informada, o mejor guardadora de la tradición, y por eso a veces aparecen incompletos o excesivamente resumidos. La ventaja es que obtenemos una información complementaria de matiz sociológico: podemos, a través de este examen a la población, comprobar el estado de deterioro de la tradición oral. Y el estado de deterioro era en 1980 avanzado ya que los cuentos aparecían en alta proporción fragmentados o excesivamente resumidos.

Como ejemplo, el cuento de la pugna de los animales y los ladrones en una casa, aparece aquí de la siguiente manera:

"Era una casa muy vieja y alejada de la ciudad, habitada por un burro que se puso detrás de la puerta, un gallo en la chimenea, un perro en la cama y un gato en las cenizas".

"En esta casa entró un bandido y al salir dijo que la casa estaba llena de brujas, que una bruja le arañó, una persona le clavó un cuchillo y un monstruo peludo le dio con un mazo. A todo esto, el juez gritaba desde lo alto: ¡Traedme el bribón aquí...!".

También aparece fragmentado el tema de la ratita que se quería casar y no encuentra con quién fragmentado: Aparece la sucesión de pretendientes -un gato y un gallo- seguidos del ratón, que obtiene la mano de la ratita, pero sin continuación.

En otros casos, como la "flor de Lilolá", el cuento maravilloso aparece tan resumido -apenas un párrafo-, que el resultado es patético y nos sirve muy bien de imagen de cómo de empobrecida y reseca se encuentra nuestra tradición oral.

Este trabajo de documentación se complementó con algunas entrevistas personales, de las que se derivaron los cuentos mejor documentados de la colección y numerados I (La torre del Oro), II (Las tres banderas), III (La tierra de Ifre), VII (Periquitico y Periquitica) (Perico el tonto).

LOS CUENTOS

CHISTES POPULARES

Como ya se ha comentado, algunos de los cuentos son simples anécdotas o chistes. De entre ellos destacaremos uno muy breve que tiene como protagonista a un duende. Nos parece importante sólo por referirse a este tipo de personajes cuyas imágenes escasean en nuestra tradición.

Mientras en el resto de Europa se conserva una notable riqueza de imágenes en cuanto a los distintos tipos de elfos y genios, en España, aparte de algunos personajes más marcados, como las xanas o las lamias, parece haberse reducido toda forma de estos seres a la mera expresión "duende". Como veremos, este cuentecito parece haber sido muy popular en toda Europa, y sirve para ilustrar lo pegadizos que son algunos de estos duendes cuando deciden formar parte de una familia.

El cuento es el siguiente:

"Una casa estaba habitada por un duende, y la familia estaba cansada del ruido y decidió irse a otra casa. En el camino dijo la madre:

-Tenemos que volver, se me ha olvidado el cedazo.

-Y dice el duende:

-No, mujer, ya lo llevo yo".

El cuento es idéntico al llamado "El duende que lleva los cedazos", recogido por Espinosa en Peñaranda de Duero (Burgos), y clasificado con el núm. 180

Esta breve historia puede ser homologada a otros cuentos breves que, en Europa central, ilustran la misma idea de la adherencia de ciertos elfos familiares. Uno de estos cuentos está documentado en Körpenich y su protagonista es un tipo de elfo llamado Kobolde. Los Kobolde son espíritus que viven dentro de los árboles, a los que más tarde se llegó" encerrar dentro de figuras humanas talladas con la madera de tales árboles, y eran muy estimados de forma que su comercio se generalizó. Con el tiempo se acostumbraron a aparecer por las casa por propia iniciativa y se hace imposible sacarlos de ellas. Sobre ellos dice Nancy Arrowsmith:

"Primero prueban a los habitantes desparramando virutas y serrín por el suelo o tirando porquería o heces de vaca en la leche. Si se beben la leche y las virutas no se recogen, el Kobold sabrá que ha encontrado una morada. Una vez dentro, el Kobold encuentra un rincón oscuro y allí sienta sus reales. A los dueños de la casa les hace toda clase de favores y trampas y nadie puede forzarle a marchar. Muchos Kobolde permanecen incluso en una casa incendiada o siguen a la familia a su nueva residencia".

A continuación expone un cuento muy parecido al que aquí hemos transcrito:

"Un Kobold estaba haciendo la vida imposible a un campesino de Körpenich. Como el campesino era muy religioso, los antepasados del Kobold le habían llenado de recelo. Nada de lo que hacía lograba que el genio se fuera. Finalmente, estaba tan desesperado que decidió dejarle la casa al Kobold y marcharse a otra".

"La noche antes de mudarse de casa, el hombre paseaba por sus tierras, que ahora se veía forzado a dejar. No había andado mucho, cuando reconoció una figura familiar en las sombras".

-¿Qué haces aquí, mala pieza? -le dijo el hombre al Kobold- Creía que por la noche te dedicabas a torturar a los que dormían. ¿Qué haces fuera de la casa?

-Estoy lavando mis andrajos -contestó " el Kobold- Sé que no te gusta mi porte, así que tengo que lavar mis prendas para ir a la casa nueva.

"El campesino vio que no tenía ninguna esperanza de librarse del genio. Cuando trasladó los muebles a la mañana siguiente, le dio el lugar de honor al Kobold".

También se cuenta la historia de un famoso genio doméstico alemán llamado Hinzelmann. Pertenece al tipo llamado Heinzel mänchen y Hütchen, que miden de 30 a 90 cm. de estatura, son pelirrojos y tiene una risa contagiosa. Viven en las casas de los hombres, en el granero, en las vigas de la cubierta, en la bodega, etc.

A estos se les puede echar de la casa muy difícilmente, pero se conocen determinados sistemas, a saber: no alimentar los, insultarlos continuamente, regalarles prendas de vestir, apremiarlos en su trabajo, reírse de ellos o quemar la casa y dejar una rueda de carreta en pie delante de ella.

Hay otro cuento referido a este elfo o duende. El señor del castillo estaba cansado de él y decidió emigrar: "Finalmente, el señor del castillo hizo venir su carruaje y se fue a Hannover. Durante el viaje, una pluma blanca se mecía y flotaba al lado del carruaje, pero el caballero no hizo caso. Estaba demasiado ocupado felicitándose a sí mismo por su feliz huida de Hinzelmann".

"A la mañana siguiente, el noble descubrió que no se había escapado como él creía. Cuando se despertó encontró a faltar su cadena de oro. Solamente después de haber acusado al dueño de la posada de habérsela robado y después de discutir con él acaloradamente durante varias horas, hizo acto de presencia el Hinzelmann. Le contó a su dueño como le había seguido al lado del carruaje en forma de pluma blanca desde Lüneburg, y cómo había escondido la cadena bajo la almohada".

"El noble se dio cuenta de que no se podría librar jamás del Hinzelmann" .

Otros cuentos de humor son simples anécdotas de la vida campesina, como el del hombre que iba andando comiendo higos:

"Iba un hombre paseando con el burro delante, y llevaba una bolsa de higos, y se iba comiendo los buenos y los malos los tiraba al trasero del burro. Cuando volvió aquella tarde, como tenía hambre y no le quedaban higos en la bolsa, iba recogiendo los que había tirado aquella mañana, y se los comía diciendo:

-Este no le daría..., éste le pasaría cerca...

Y así se los comió todos".

O el cuento del criado imponderador

"Era una vez un amo y un criado, y el amo llevaba al criado de imponderador cuando iba a ver a la novia. Siempre decía:

-Tengo un montoncico de ovejas...

-¡Uf... un montón! -decía el criado- , lo que tiene son grandes rebaños.

-Tengo unas tierras...

-¡Uf... lo que tiene son grandes cantidades de tierras!

Y una tarde que estaban as! viene el amo y dice:

-Lo que pasa es que por un ojo veo muy poco...

-¡Uf... que ve poco -dice el criado, lo que pasa es que no ve nada!" .

También hay un cuento que tiene como protagonista a Perico el Tonto, que enlaza con una tradición de tontos españoles, como Perico Argumales de Reinosa, el Juan el Tonto de Palazuela de Muñol" (Burgos) o Juan el Bobo de Hoznayo (Santander), todos ellos presentes en la recopilación de Aurelio Espinosa .

CUENTOS DE ANIMALES

EL POLLITO

Los cuentos de animales traen el mensaje del triunfo del más débil a base de ingenio. En muchas fábulas españolas la zorra engaña al lobo, pero es engañada a su vez por la rana o la hormiga. En la presente colección, la rana vence mediante la astucia a la zorra en una prueba clásica de las historias de animales: la carrera de velocidad (XIV, correspondiente con dos versiones de "El sapo y la zorra" documentados por Espinosa con los num. 52 y 53 en Peñafiel y Arahuetes Segovia, respectivamente); otras veces es el cuervo quien la engaña (XVI), y en otra ocasión la pajarica de las nieves, en otro tema clásico: el reparto de la cosecha, en el que siempre sale engañado uno de los personajes: en Rusia es el oso, en Europa, a menudo es el diablo, y aquí ha resultado ser la zorra (XV, correspondiente con "La pajarilla y la zorra", 9 de Espinosa, recogido en Navas de Oro, Segovia, en la que se trata de repartir la cosecha de la siembra hecha en común, y la zorra intenta engañar a la pajarilla, pero ésta vence y consigue matar a la zorra con ayuda de un galgo

El cuento de la hormiguita y el ratón que se cae a la hoya encuentra un paralelo en algunas variantes del cuento recogí das en la colección de Espinosa, con dos variantes, una en la que acaba con el ratón cocinado y a veces comido, y otra devorado por un gato que acecha bajo la cama. En esta recopilación, uno de los cuentos (XVII) concluye con el ratón guisado y las muestras de luto de una serie de personajes y el otro se encuentra interrumpido antes de la muerte del ratón (XVIII).

En el cuento "Las bodas en el cielo" (XVI), un cuervo invita a una zorra a unas bodas en el cielo y lo deja caer de manera que se mata. ay un paralelo lleno de humor en Bedia, en el País Vasco, donde el que lleva a volar a la zorra es el buitre. La zorra había visto nevar y al preguntar qué son los copos el buitre le dice que son plumas de gallina de las bodas que se están celebrando en el cielo. La zorra se cae y en su caída da unos gritos para convencer a las peñas para que se aparten y no aplastarlas, pero no se apartan y es el fin de la zorra.

También est presente el conocido tema de los animales y los ladrones, en dos versiones, uno, que ya se ha citado (XX), y otro (XXI) algo más elaborado. Entre otros, existe un paralelo de este cuento en el país vasco, recogido en Múgica en 1924

Aparece también el cuento de la cabra montesina, que atormenta a una anciana en su huerto hasta que una hormiga llega a desalojarla (XIII, correspondiente con los cuentos de Espinosa num. 484, "La cabra montesina" y 472 "La cabra de montes y pinares", recogidos respectivamente en Covarrubias y Peñafiel, solicitando un grano de trigo como premio.

EL CUENTO MARAVILLOSO

El cuento "La niña sin brazos" (XI), recogido en La Palma, se corresponde con el cuento de igual título de la colección de Espinosa (137), "La manquita" de Afanasiev (279), donde aparece la protagonista con un bebé, y Almodóvar 32, donde aparece con dos mellizos, cuando a su marido le habían dicho que había parido dos monstruos. En todas las versiones, incluida la de La Palma, a la niña le vuelven a crecer los brazos cuando se acerca a un arroyo a beber.

"El hombre del saco" (X), recogido en Balsapintada y que lleva a la niña prisionera dentro del saco cantando, es paralelo a "El zurrón que cantaba", num. 365 de Espinosa y recogido en Sieteiglesias, Valladolid, 366 de Covarrubias Burgos y 367 de Mota del Marqués, Valladolid.

"La Flor de Lilolá" (VI), de La Aljorra, es el resumen del cuento del mismo título recogido con el núm. 27 de la colección de Almodóvar, y es del tipo de los hermanos que matan al menor y lo entierran, pero queda un dedo fuera. El dedo se convierte en caña y un pastor se hace una flauta. Al tocar la flauta denuncia los crímenes de sus hermanos:

"Pastorcito no me toques

ni me dejes de tocar

que me han muerto mis hermanos

por la flor de Lilolá".

"La tierra de Ifre" (III), documentado en la Sierra de Mazarrón, es un tipo de cenicienta, con parecido en el cuento "Helene" .

En el cuento num. I de nuestra recopilación, que proviene de Cartagena el protagonista debe viajar al reino mágico, definido como "la Torre del Oro". Esto entronca con un con junto de referencias al oro contenidas en diversos cuentos, como la versión de Blancaflor, la hija del diablo recogida por Espinosa, donde el protagonista recibe del diablo una baraja y una bolsa de dinero para jugar a las cartas y queda comprometido a ir para devolvérselas a "Las Tres Torres del Oro".

Del mismo modo, en el cuento "Los reinos de cobre, plata y oro" (Afanasiev 130), para encontrar el reino mágico el personaje debe seguir a un pájaro de plata con la moña de oro, para luego llegar sucesivamente, a los reinos de cobre, plata y oro.

En "La montaña de oro" (Afanasiev 247) sucede que: "Al cabo de mucho navegar divisaron una isla en medio del mar. La isla estaba cubierta de altas montañas y justo en la orilla se alzaba algo que resplandecía como una hoguera"

-Parece que hay fuego -dijo el hijo del mercader.

-No, es el resplandor de mi palacio de oro".

En Afanasiev 139: "Al cabo se encontraron frente a una casa de dos plantas con el tejado de oro". Y en Afanasiev 140: "Anduvo a más andar hasta hallarse ante un palacio de oro".

Sobre esto dice V. Propp que la referencia al oro está en relación con el crepúsculo.

EL VIAJE MAGICO

En este cuento aparecen unos donantes mágicos animales que entregan partes de su cuero, pelos de león, pluma de águila, al protagonista para ayudarle a trsladarse y superar las dificultades de su viaje. Esto, que es muy habitual en los cuentos populares, recuerda mucho los rituales chamánicos donde los chamanes viajan al cielo o al infierno ayudados mágicamente por algunos animales, particularmente un caballo y un águila, y las plumas de águila aparecen tanto en el vestido del chamán como adornando los objetos que utiliza en los ritos.

Así, escribe M. Eliade:

"El indumento de los chamanes siberianos consiste principalmente en plumas de águila, y los dayakos de la costa van adornados con plumas y simulan ser pájaros; también se usan en los indios americanos y se depositan en las tumbas de los chamanes indicando el sentido del alma el difunto".

EL TEMA DEL DESMEMBRAMIENTO Y LA RESURRECCION

El tema de la muerte, desmembramiento, y festín caníbal a costa de un niño, unido a la invitación a comer esta carne a un personaje que ignora los hechos, aparece en el cuento "Periquitico y Periquitica" (VII):

"Un día (la madrastra) no tenía qué guisar, y mandó a Periquitica a que fuera al bosque. Mientras cogió a Periquitico, lo metió en el Puchero y lo guisó".

"Se pusieron a comer, y el padre preguntó por Periquitico, y la madrastra le dijo que no sabía, que esa mañana no lo había visto. Pero Periquitica al destapar el Puchero vio que era su hermano".

"Pusieron la mesa y todos comieron, pero ella no comió. Entonces salió a la calle y pasó una anciana y le dijo:"

-¿Qué te pasa hija mía?

-Pues que a mi hermano lo ha guisado mi madre en un puchero, y no quiero comer.

-Mira hija: sube a tu casa, coge todos los huesecicos, los metes en un capazo, y subes al tejado y formas su cuerpo. Al otro día verás como a Periquitico el Señor le ayuda a volver a vivir.

La niña hizo lo que le dijo la señora y su hermano revivió. Curiosamente, apareció con un montón de caramelos, detalle a no descuidar, y su padre y su madre le piden pero él sólo le da a su hermana.

PARALELOS CULTURALES

1. El hijo que resucita.

Este cuento es gemelo de otro procedente de Sepúlveda y recogido en la colección de Espinosa con el num. 148, llamado "El hijo que resucita". En él, una madre ha matado a su hijo y lo ha encerrado en el armario de su dormitorio. Su hermana lo descubre, sale de casa y encuentra a una vieja que le da este consejo: "En el desván haz un hoyo y todos los huesos de tu hermano los metes en el hoyo". Luego se fueron a comer y la carne era del niño y la niña no comió. Luego hizo como le había aconsejado la vieja y al día siguiente salió el niño "con un cesto de naranjas y otro de caramelos". Su madre le pidió un caramelo y se lo negó. Su padre le pidió una naranja y también se la negó. Su hermana le pidió una naranja y le dice: "Toma todas, que tú me has salvado".

2. El niño que llegó el último

En este cuento, recogido en Riaza, Segovia, por Espinosa , la madre manda a los hijos a por leña y dice "al que venga el último le corto la cabeza". Pero el cuento está en su segunda mitad cristianizado y desnaturalizado, pues la hermana llora al hermano muerto y se aparece la Virgen María, que le dice "reza una salve y resucitar lleno de flores".

3. Bernardo y Catalina

Del País Vasco procede el cuento "Bernardo y Catalina", documentado en Ituren. Aquí, la madre dice a sus hijos que salgan a pasear y vuelvan corriendo. El que llegue antes encontrar en el armario un vaso de leche y ser para él. Bernardo llega antes que Catalina y su madre le corta la cabeza lo desmenuza y lo pone a hervir en una caldera. Llega Catalina y ve que salen de la caldera hirviente los dedos de su hermano. Sale a la calle y se encuentra a una anciana

"La anciana le recomendó que recogiese cuidadosamente todos los huesos que arrojase su padre. Y añadió:

-Tu padre te ha de preguntar ¿Para qué guardas esos huesos, Catalina? Tú le contestarás: Para jugar. A continuación regresarás a la casa, cogerás una azada, abrirás un hoyo en tierra y enterrarás allí todos los huesos. Tu madre te preguntará extrañada: ¿Qué haces ahí, Catalina? Y tú le responderás: Plantar ajos. A tu madre le parecer muy buena idea: Muy bien, muy bien, -te dirá- planta ajos que ya nos hacen falta".

Catalina obedeció:

"Cuando a la mañana siguiente se levantó su padre vio un esbelto árbol plantado en la mitad de la huerta. Subido en este árbol estaba Bernardo con una tentadora naranja en las manos y una espada en la otra".

El padre le pide la naranja pero él le dice que ha de saltar tres veces sobre la espada. El padre lo hace y al tercer salto le corta la cabeza, y lo mismo hace con su madre. Catalina teme acabar igual, pero Bernardo le dice que no se preocupe, que a ella no la matará. No obstante, debe cumplir el rito y saltar tres veces sobre la espada. Finalmente "Su hermano le entregó la naranja y a partir de aquel momento ambos fueron felices".

4. Manzanahermosa.

Ligeros parecidos en algunos temas encontramos en este cuento, recogido Ciudad Real por Juan Camarena (RDTP XL, 1985). Un rey que va de cacería encuentra en el bosque a Manzanahermosa y tiene con ella dos niños bastardos llamados Arias y Parias. Luego regresa con su mujer, la reina, que acaba enterándose de lo sucedido y le ordena al cochero de palacio que vaya al bosque y le traiga al mayor de los hijos. Cuando el niño llega a palacio, la reina le dice al cocinero que lo mate y se lo sirva para comer al rey, su padre. Pero al cocinero le da lástima y sustituye al niño por cuatro cahorrillos de perro.

"Por Arias, por Parias, por Manzanahermosa ¡Ojalá y que pudiera verles! -y dice- ¡Oye! Qué rica está esta carne ¡Qué rica! ¡Qué rica! Anda, come, come -le decia a la reina.

-Yo no, yo no tengo gana -come tú, come tú -le decía ella, tan gozosa de pensar que se estaba comiendo a su hijo".

Luego sucedió igual con la niña y la reina decía "Come, come, que de lo tuyo comes" Cuando finalmente quiere matar ella misma a la propia Manzanahermosa en una caldera de aceite hirviendo aparece in extremis el rey y descubre todo.

TEMAS PRINCIPALES DEL CUENTO

En este cuento encontramos:

1. La muerte perversa por la madrastra.

2. La invitación a comer al padre ignorante.

3. La abstención de comer de la hermana, que resucitar al hermano muerto.

4. Un ritual de revitalización a partir de los huesos con dos versiones: extenderlos o meterlos en un hoyo.

5. La resurrección del hermano con caramelos o naranjas.

LOS MOTIVOS DEL FESTIN CANIBAL

Ni en el cuento de Cartagena ni en ningún otro de los españoles aparece justificado el motivo del acto caníbal. No obstante, cuentos con parecidos ocasionales, s! los exponen:

1. La asadura del hijo (Espinosa 216)

En este cuento, recogido en Palencia, el padre mata y cocina a su hijo por haber vendido una berza que tenía en la huerta, cuando le había dicho que la quería para cenar la familia el día de nochebuena. El motivo es aparentemente trivial, pero llama la atención el que aquí se desobedece una orden o se viola un tabú, y la consecuencia es ser muerto, cocinado y comido, lo mismo que en otro tipo de cuentos, como veremos, del tipo "el ratoncito se cayó a la olla".

2. La gallina prodigiosa (Afanasiev 197).

En este cuento una familia posee una gallina que lleva escrito debajo del ala que quien coma su cabeza llegar a ser rey y quien comiera los menudillos escupiría oro en vez de saliva. En ausencia del padre de familia, un dependiente de la casa descubre este prodigio y le dice a la mujer que le ase la gallina para el almuerzo. Pero llegaron los dos hermanos de la escuela abrieron el horno y probaron el asado, comiendo el mayor la cabeza de la galllina y el otro los menudillos. Cuando el dependiente lo descubrió se puso furioso y le dijo a la mujer: "¡Mata a tus hijos, sácales la asadura y los sesos y sírvemelos de cena" La mujer le encarga a un criado que los mate, pero éste sustituye la asadura y los sesos por los de los cachorros de una perra.

3. La oca de los huevos de oro (Afanasiev 195)

Aparece idéntico tema a base de una oca cuyo corazón y cabeza poseían cualidades mágicas, pero en esta ocasión los niños escapan. Se ha suprimido su muerte ritual.

4. Los sueños explicados (Afanasiev 241)

Un personaje malvado de paso por una isba escucha a un gallo cantar. El niño que allí vivía interpreta el canto: "Ha dicho que llegar un día en que tú estés en la miseria y yo sea dueño de todas tus riquezas". El malvado lo toma a su servicio y cuando llega a su casa le dice a su cocinero: "Degüella a ese chico, sácale el hígado y el corazón y prepárame los para la comida". Curiosamente, no se contenta con matarlo, sino que actúa exactamente igual que Cronos con sus hijos que amenazaban su reinado de los cielos: tragárselos. El niño es sustituido por el cocinero de nuevo por un perro y empieza entonces su vida de aventuras.

EL HIJO COMIDO POR LOS PADRES

1. La asadura del hijo

En este cuento, según se ha visto, el padre mata a su hijo.

"Le sacó la asadura y se la llevó a su mujer, o sea a la madre del chico Y la dijo:

-Toma esta asadura, fríela para almorzar.

-Pues ¿dónde la has comprado?

-Tú fríela.

Y la almorzaron. Después de almorzarla le dice el marido a la mujer:

-¿Qué tal te ha sabido el almuerzo? Pues es la asadura de tu hijo".

2. La mariposita (Espinosa )

As! también, en algunas versiones de otro tipo de cuento popular, el del "ratoncito que cayó a la olla", cuando la ratita regresa a casa come inadvertidamente de la olla donde está cocido el ratón.

"Y como la puerta no estaba cerrada con llave, la abrió y entró. Y todo estaba como cundo ella se había ido a misa y a por flores. Y puso las flores en la mesa y se fue a ver la olla. todo estaba muy bien cocido, y dice:

-Mientras viene el ratoncito voy yo a comer un poco.

Y empezó a comer, y cuanto más comía más le gustaba, y decía:

-¡Ay, pero que carne más rica! ¿De dónde habrá traído el ratoncito esta carne tan rica para echarle a la olla?

Y siguió comiendo, hasta que se encontró la piel y la cabecita del ratoncito, y dice:

-¡Ay, Dios mío! ¡Si es mi ratoncito! ¡Pobrecito ratoncito mío, que me lo he comido!"

3. La bruja Yagá y Buho-Bú (Afanasiev 107).

En este cuento ruso, el héroe Buho-Bú llega a la isba de la bruja Yagá y es capturado. La bruja ordena a su hija que prepare la estufa y ase al héroe para comer, pero él, en un motivo clásico en el cuento ruso, engañó a la hija, la metió en el horno y la asó. Luego actúa con paciencia y meticuloso descaro:

"No habrían pasado más de dos o tres horas, cuando Buho-Bú notó que olía a carne asada. Abrió el horno, sacó a la hija de la bruja Yagá-Bur ya ha punto, la untó con mantequilla, la tapó con un paño y la metió en la despensa"

La bruja se comió a su hija, y después se entrega a un extrañísimo y al parecer importante ritual, en todo semejante al que efectúan algunos predadores, como los lobos, sobre los cuerpos de sus víctimas:

"Cuando se lo comió todo, recogió los huesos, los extendió en el suelo y empezó a revolcarse encima. No le extrañó la ausencia de su hija, pensando que estaría hilando en otra casa que tenían, pero mientras se revolcaba, la llamó:

-¡Hijita mía! Ven a revolcarte conmigo sobre los huesos de Búho-Bú.

Entonces Buho-Bú gritó desde arriba:

-Revuélcate, revuélcate bien, que son los huesos de tu hija" (Recuérdese el "come, come, que de lo tuyo comes", de Manzanahermosa).

4. Miguelín el valiente (Almodóvar 44)

En un episodio parecido, el protagonista y sus hermanos son capturados por el gigante, que les da hospitalidad y les deja dormir en la misma cama que sus tres hijas. Pero su intención era incluirlos en la cena, y as! se lo dice a la giganta: "Ya tenemos para mañana. n cuanto estén dormidos los deguello". Pero Miguelín lo escuchó y dijo a sus hermanos que intercambiaran el lugar en la cama con las hijas del gigante.

"Al poco rato, Miguelín sintió cómo el gigante venía de puntillas, se acercaba a la cama y tocaba del lado de la orilla, dejando entonces caer su hacha por tres veces, con lo que mató a sus hijas y en seguida se retiró a su habitación".

Más tarde, Miguelón se interna de nuevo en casa del gigante y es capturado.

"Lo amarró a una silla de la cocina, encargándole a su mujer que fuera preparando el guiso, mientras él iba a por los compadres para invitarlos a comer".

"Entonces Miguelín se puso a llorar y le dijo a la giganta:

-Deme usted el cuchillo que se lo afile, mientras usted prepara las cosas, porque si no, voy a sentir mucho la muerte.

-¿Y cómo vas a afilarlo, si estás amarrado?

-Con una mano que me suelte usted tengo bastante.

"Y la giganta consintió. Cuando estaba más descuidada pelando ajos y patatas para el guiso, Miguelín se cortó las sogas y se fue para ella por detrás, clavándole el cuchillo y dejándola allí muerta. Luego la hizo pedazos y los metió en la olla, menos la cabeza, que la puso en la cama muy bien puesta, como si estuviera dormida. Cogió la manta y salió corriendo".

Cuando llegó el gigante con sus compadres empezó a llamar:

-¡Comadre, comadre, que ya estamos aquí!

Pero vieron su cabeza en la cama y se creyeron que estaba dormida.

-Estará cansada. Bueno, comeremos nosotros.

Y se pusieron a comer, venga comer, y cuando ya se habían hartado dice el gigante:

-La voy a despertar.

Fue a la cama y al decirle "despierta", la empujó y salió la cabeza rodando por el suelo.

5. Una criatura afortunada (Afanasiev 257)

En este cuento aparece un devoramiento ficticio que sin embargo conserva el valor simbólico, como tantas veces en el cuento la muerte es simbólica pero cumple su función de muerte.

La madre ha tenido un niño precioso y un dependiente celoso lo roba de la cama, mata una paloma y llena todo de sangre. El dependiente dice: "Eso es que se lo ha comido la madre ¿No veis que tiene las manos y los labios manchados de sangre?" Inquieta la monstruosidad del crimen, pero el mismo hecho de imputarlo expresa que no es incoherente en su contexto cultural.

6. Los mitos griegos.

Inmediatamente pensamos en los muchos ejemplos que la mitología griega nos da de banquetes donde se sorprende al invitado sirviéndole carne humana: Tántalo dio a comer a los dioses la carne de su hijo Pélope. Deméter, que estaba distraída por la pérdida que le había casusado la de Perséfone, comió el hombro pero los demás descubrieron el engaño y Pélope fue resucitado.

Esto es también lo que hizo Procne cuando se apoderó de Itis, el hijo de Tereo, lo mató, lo destripó y lo hirvió en un caldero de cobre para que lo comiera Tereo. Tereo comió la carne de su hijo sin saberlo.

Del mismo modo, cuando Zeus fue a visitar a los hijos de Licaón disfrazado de viajero mendigo para recriminarles sus maldades, ellos le ofrecieron una sopa de menudillos entre la que habían mezclado las entrañas de su hermano Níctimo con las de ovejas y cabras. Zeus advirtió el engaño y los convirtió en lobos.

LA HERMANA PURA

Ya hemos visto cómo la hermana no come de la carne de su hermano. Sin duda esta constancia no es casual, pues se encuentra expresamente impuesta esta especie de condición mágica en un cuento de la colección de Afanasiev (100), donde el padre decide matar a la vaca joven que tienen en casa, contra la oposición de la madre. Antes de morir, la vaca busca a la hija de la familia y le dice:

"Tú. linda mocita, no comas de mi carne (como Periquitilla y Catalina). Recoge mis huesos, átalos en un pañuelo, plántalos en el jardín y riégalos todas las mañanas sin olvidarte nunca de mí". Nació un manzano.

LA RESURRECCION DEL NIÑO

En los cuentos populares aparecen al menos dos tipos de regreso a la vida: Una a partir del simple cadáver, que aparece muy a menudo en la colección de Afanasiev, y que tiene lugar con la ayuda del agua de la vida, que debe rociarse sobre el cadáver, "En seguida juntó" los pedazos, los humedeció con el agua de la muerte y los pedazos se unieron entre sí; roció el cuerpo con el agua de la vida, y el soldado resucitó" ("La camisa milagrosa" 208 Af.); "El agua se fue a buscar el tonel, el halcón fue a buscar el agua de la vida, y el cuervo el agua de la muerte. Se juntaron luego los tres al borde del mar, rompieron el tonel, sacaron los pedazos del zarévich Ivan, los lavaron y los colocaron como debían estar. El cuervo los roció con el agua de la muerte, y los pedazos se unieron volviendo a formar el cuerpo. El halcón le roció con el agua de la vida y entonces el zarévich Ivan se estremeció, se incorporó y dijo: Cuánto tiempo he dormido!" (María de las Muertes 159)

Así, a título de ejemplo, Las relaciones entre un hermano muerto por un antagonista y su hermana que lo rescata de la muerte, tiene un modelo entre los tártaros en la leyenda de Kubaiko, que descendió a los infiernos, recogió la cabeza decapitada de su hermano y volvió con el agua de la vida que el dios del infierno le dio para resucitarlo.

Pero no se trata de una resurrección común, sino que se vuelve más bello y fuerte que antes, pues se trata de una iniciación "los salpicó con agua de la muerte y agua de la vida y el soldado se incorporó tan gallardo que nadie podría contarlo ni describirlo" (El zarrapastroso 278 Af.).

Este uso del agua de la vida que revivifica tiene un precedente lejano en el poema del descenso de Inanna al infierno, cuando esta diosa fue muerta y resucitada mediante el asperjamiento del agua de la vida.

A veces viene acompañada del agua de la muerte, y ambas se combinan, de manera que una sirve para unir los miembros y otra para la resurrección propiamente dicha.

Tecero, la muerte elíptica o simbólica que tiene lugar cuando el protagonista va a morir pero en el último momento es abandonado en el bosque y su muerte real es sustituida por el sacrificio de un animal. En estos casos, para todos los protagonistas del cuento el protagonista est muerto y está, por tanto, ritualmente muerto.

En último lugar, la resurrección a partir de los huesos mondos y libres de carne, como en este cuento, que aparece tan a menudo en las iniciaciones chamánicas.

A este respecto, expone Mircea Eliade que, en gran número de culturas, el que pretende ser llegar a ser chamán debe pasar por un camino iniciático que incluye ser despojado de toda la carne y reducido al estado de esqueleto, para ser dotado de carne nueva en la que se incrustan determinados elementos mágicos, una carne capaz de soportar las rudezas del viaje al cielo y a los infiernos, oficio principal del chamán.

Así, cita el presente ejemplo entre los Yakutes: "Los miembros del futuro chamán son desgajados y separados con un garfio de hierro; se le mondan los huesos, se le rae la carne, se tiran todos los líquidos de su cuerpo, y se le arrancan los ojos de las órbitas. Después de esta operación se juntan y se unen con hierro todos los huesos". (ME 47)

A veces, como en el cuento, el modo en que es despojado un futuro chamán de su carne es, precisamente, siendo devorado. Esto ocurre entre los esquimales: "Hablan de un animal (oso, caballo de mar, morsa, etc.) que hiere al candidato, lo despedaza o lo devora; después crece una carne nueva alrededor de sus huesos" (Lehtisalo, 2o ss)

El cuento popular refleja este rito de iniciación chamánico de varias formas. Una es la que estamos comentando, pero las imágenes de la literatura popular son ricas y localizamos un cuento gitano de Bukowina done el héroe va caminando en busca del reino mágico. "Al cruzar un arroyo, la carne se le cayó a pedazos del cuerpo", siguió caminando y se encontró" con otro arroyo: Dios mío, se me ha caído la carne, pero, aunque ahora se me deshagan los huesos, cruzar este también". Lo cruzó, y su carne volvió a crecerle, más lustrosa que nunca".

Otras descripciones de este fenómeno no abundan tanto en su versión mítica, la del mito que justifica el rito, sino en la psicológica o puramente ritual, y explican la reducción a estado de esqueleto como un proceso mental:

"El neófito esquimal debe someterse con buen éxito a una gran prueba iniciática. Esta experiencia exige para lograrse un largo esfuerzo de ascetismo físico y de cntemplación mental: la capacidad de verse a s! mismo como un esqueleto. Los chamanes interrogados por Ramussen acerca de este ejercicio espiritual le dieron unos informes sumamente vagos, que el ilustre explorador resume del siguiente modo: Aunque ningún chamán pueda explicar cómo y por qué, consigue, sin embargo, por el poder que su pensamiento recibió de lo sobrenatural, despojarse de la carne y de la sangre, de tal modo que de su cuerpo sólo quedan los huesos. Entonces debe nombrar todas las partes de su cuerpo y mencionar por su nombre cada uno de sus huesos (...). Mirándose así, desnudo y completamente exento de la carne y la sangre perecederas y efímeras, se consagra él mismo, (...) a su gran empresa, por mediación de esta parte de su cuerpo que está llamada a resistir el mayor tiempo posible la acción del sol, del viento y de los días".

EL RENACIMIENTO

En Periquitico y Periquitica, el protagonista regresa de la muerte cargado de caramelos. Este motivo puede parecer inocuo, pero aparece de forma persistente. En el cuento de Espinosa aparece con caramelos y naranjas, en el segundo de ellos, tan cristianizado, "lleno de flores", y en el cuento vasco con una naranja y una espada. En ningún caso el personaje vuelve con las manos vacías.

Dejando aparte los caramelos y las flores, parece que el motivo más puro es el de las naranjas, que puede tener relación con las tres naranjas del amor, título y motivo principal de otro tipo de cuento, o simplemente las manzanas de oro de la eterna juventud, motivo tan común en el cuento y el mito. A este respecto hay un cuento gitano en el que se celebra el matrimonio entre el príncipe y la princesa tuvieron un niño que nació con dos manzanas en la mano.

Este objeto mágico tiene que ser valioso, pues en el cuento de Cartagena se dice que el padre y la madre le piden caramelos y en el de Espinosa, le piden también naranjas, así como en el vasco.

¿Por qué este objeto mágico? Repetimos que en el cuento toda muerte es una iniciación, y ésta significa renacer mejor y más grande y sabio. En un cuento cosaco se dice: "Lo quemó y esparció sus cenizas a los cuatro vientos, y roció el carbón que quedó con agua revitalizadora, y en lugar del tonto patán se irguió allí mismo un cosaco". (Oh, Zar del bosque).

Desde este punto de vista el regreso de la muerte portando el objeto mágico equivale a la consagración iniciática.

CONCLUSIONES SOBRE PERIQUITICO Y PERIQUITICA

Si bien no puede afirmarse sin más que en este cuento y los de su tipo se est describiendo un tipo de iniciación chamánica, es evidente el paralelismo con éstas y para profundizar en este tema sería necesario, por lo menos, deseable documentar un cuento en el que el regreso a la vida no fuera el centro y único tema, sino que se inscribiese en el marco de una aventura, de forma que el protagonista necesitase esta iniciación para enfrentar determinada aventura o viaje. Pero el tipo es el que hemos descrito y no parece que est desmembrado, de forma que toda interpretación o valoración del renacimiento debe hacerse con los elementos del mismo cuento y usando como referencias narraciones distintas done también aparecen la muerte ritual y el renacimiento.

UNA VARIANTE DEL TEMA DE LA RESURRECCION

Una variante del tema de la resurrección aparece en el cuento "Los siete cabritillos" , correspondiente con los cuentos 32, 33 y 34 de Espinosa), donde, a semejanza del conocido motivo de caperucita, el protagonista es devorado por el lobo, extraído de su estómago con ayuda de los leñadores y sustituido por una piedra:

"Entonces se hizo la noche, vinieron los leñadores y buscaron al lobo, que estaba durmiendo. Lo rajaron, sacaron los cabritillos y le metieron piedras y lo cosieron".

Cuando se despertó el lobo por la mañana dijo:

-¡Oh! Parece como si hubiera comido piedras.

Y se fue a beber agua y se cayó al río y se ahogó".

Aquí encontramos:

1. El engullimiento de los cabritos.

2. La salvación de uno de ellos -el menor-, escondiéndose en la caja del reloj.

3. La resurrección de los cabritos.

4. La introducción de una piedra en el estómago del lobo.

EL ENGULLIMIENTO Y LA MUERTE

En este caso, como veremos mas adelante, el engullimiento no provoca una verdadera muerte.

EL ESCONDITE MAGICO

El cabritillo se salva ocultándose en la caja del reloj, pero todo parece indicar que en el modelo más clásico y primitivo se oculta en la estufa, como sucede en "El lobo y la cabra" (Afanasiev 53). En este cuento el lobo consigue comerse a todos los cabritos menos a uno, que se oculta en la estufa.

LA RESURRECCION

Nótese que aquí no hay muerte sino más bien una excursión por una caverna donde se oculta cierto conocimiento. La prueba de ello es que no se realiza ningún rito para devolver al protagonista a la vida, sino que éste simplemente es vomitado, regresa o es liberado rasgando el estómago del animal.

En este último cuento, la madre de los cabritos, enterada de lo sucedido, invita a pasear al lobo, que ha negado cínicamente su cacería.

"Por fin fueron al bosque. Paseando encontraron un hoyo donde quedaban brasas de una hoguera en que unos bandoleros habían estado guisando su comida poco antes y aún quedaba bastante fuego. La cabra le dijo al lobo:

-Compadre, vamos a ver quién se salta ese hoyo.

El lobo aceptó, saltó y cayó dentro del hoyo, sobre las brasas. El fuego hizo reventar la panza del lobo, los cabritos salieron de un brinco y corrieron hacia su madre."

Pero en este caso la muerte y la resurrección son más aparentes que reales, pues no se necesita ningún rito para devolver la vida, simplemente liberar la prisión que encierra a los cabritillos.

Aquí! se aprecia aún con mayor claridad que se trata de un rito de iniciación, pues tanto el cuento como el mito y el rito insisten en que una parte de este proceso, en términos generales, consiste en ser devorado y vomitado. Mediante la incursión dentro del las entrañas del gigante, el dragón o la ballena, se adquiere el conocimiento y se es devuelto a la vida como un iniciado.

Sobre esto dice V. Propp: "La permanencia en el estómago de la fiera confería a quien salía de él capacidades mágicas y en especial el poder sobre las fieras". Y cita un cuento de Samara en que el héroe se enfrenta al monstruo-serpiente Volkodir, que pretende comérselo de un solo bocado. Pero el héroe mata a la serpiente, la descuartiza, y halla en su estómago una piedra. La chupa y "aprendió todo lo que había en el mundo".

EN EL INTERIOR DEL AVE GIGANTE

En un cuento gitano de Bukowina "el hijo de la yegua", el héroe salva a los polluelos de un águila de un dragón que los quería comer, pero el águila al llegar se lo traga. Los aguiluchos rompen a llorar. Entonces dice "esperad, lo vomitaré", lo hace y además le otorga un deseo. El dice que lo transporte al otro mundo, al reino mágico: ya está iniciado.

EN EL INTERIOR DEL CABALLO

No sólo en el estómago del animal se adquiere la iniciación, sino también en la cabeza, como es costumbre en los cuentos rusos. Así, el cuento titulado "La jabalina cerdas-de-oro, la oca plumas-de-oro y la yegua crines-de-oro" (Afanasiev):

"Vino al galope un corcel que hacía retumbar la tierra con sus cascos, echando llamas por la boca y humo por las orejas. Se detuvo delante de él como hoja llevada por el viento. El tonto se metió por la oreja izquierda del caballo, comió y bebió; se metió por la oreja derecha y quedó lujosamente vestido y tan apuesto que nadie podría imaginárselo ni describirlo".

Aquí! ser comido o penetrar voluntariamente en el interior del animal parece ser indiferente: "Mocita, métete por mi oreja derecha y sal por mi oreja izquierda. La muchacha obedeció y cuando salió por la oreja izquierda de la cabeza de yegua estaba más bonita de lo que nadie podría imaginar". (Afanasiev 99).

EN EL INTERIOR DEL GIGANTE-MONTAÑA

Del mismo modo, en el Kalevala, el héroe Vainamoinén, que ha olvidado las palabras mágicas, llamadas "las palabras del origen" o "los runots de la gran sabiduría" ha de buscarlas en el seno de un gigante antiguo, Antero Vipunen, que yace convertido en piedra. Penetra en sus entrañas, que han de ser precisamente una cueva, y, tras desertar al gigante, consigue arrancar de él el conocimiento mágico y regresar como un iniciado.

EN EL INTERIOR DEL TONEL

También la permanencia en un tonel sustituye, con semejanza a Jonás, al engullimiento "Entonces el zarévich Ivan encerró a su mujer en un tonel, que fue lanzado al mar azul. Anduvo flotando sobre las aguas mientras el niño crecía más y más... hasta que empezó a hablar" ("Las piernas de plata", Afanasiev 285). En "Mariquita y sus siete hermanitos" (39 Almodóvar), la protagonista navega muerta en un sarcófago de cristal lo mismo que Osiris: "Luego le hicieron una caja de cristal, la metieron en ella, para que todo el mundo la viera, y la tiraron al mar".

EN EL INTERIOR DE LA ESTUFA

Enlazando con el escondite mágico, la estufa, recibe también la consideración de recipiente capaz de hacer nacer o renacer. De lo primero es muestra el cuento num. X de nuestra recopilación, de La Pinilla, "Los hermanos en el horno":

"Había una madre con tres hijos. Una vez los niños rompieron sin querer una garrafa de aceite y entonces se asustaron y se metieron en el horno, donde su madre tenía que cocer pan"

"Ellos vieron a su madre echar leña, pero se metieron dentro y la madre encendió el horno y los niños se murieron".

"La madre, al ver las tres cabezas, los sacó y llamó a San Antonio, y San Antonio hizo que los tres se levantaran".

Lo mismo sucede en Pepito y Pepita (IX), de Las Palas, que sufre una mezcla al comenzar como el tipo clásico Periquitillo y Periquitilla pero acercarse luego al tipo de la muerte en el horno:

"Eran dos hermanos, llamados Pepito y Pepita, que se fueron a vivir con su tía, que era muy mala. Una vez los mandó por arroz a Pepita y por aceite a Pepito, y les dijo que quien llegara primero tendría un caramelo. Llegó primero Pepita, que dijo:

-He llegado, dame el caramelo.

-Pero su tía lo cogió y lo metió en el horno, igual que a Pepito.

-Por la noche, su tío, que era bueno, extrañado de su tardanza, comenzó a llamarlos, y desde el horno dijeron:

-Estamos en el horno.

Su tía, al oír esto, se murió, y los niños vivieron felices todos los días con su tío".

Y como el renacimiento, el simple nacimiento de la estufa, está presente en "Los bogatires" (Afanasiev 141). Aquí el héroe nace, no ya tras ser asado o esconderse, sino simple mente cuando un matrimonio de ancianos sin hijos compran dos nabos como cena y uno lo meten en la estufa para que se asara. Oyen que en la estufa una voz de niña dice "Abuelita abre!", y apareció la que sería su hija. Como se ve, incluso aquí la heroína antes de nacer ha sido "asada".

EXPELIDOS POR EL NOBLE LUGAR

El que no es vomitado es expelido por el noble lugar, junto con el resto de la digestión, como en "El Tragaldabas" (Espinosa 483), donde un tragón se come a tres niñas y a todo el que intenta rescatarlas, hasta que aparece la hormiga: "Subió, se le metió pol culo y cagó a las nietecillas, cagó al buey, las ovejas, los soldados con sus espadas y sus carabinas y su armamento"

En un cuento vasco, Baratxuri llevó a las vacas a pastar "Una vaca, confundiéndola con la hierba, se la comíó sin darse cuenta". La madre llama a su hija y ésta contesta desde el estómago de la vaca. La madre recoge el ganado y "llegado el momento, la vaca expelió a Baratxuri juntamente con el estiércol".

EL ENGAÑO DEL LOBO

Es clásico el tema de sustituir a los cabritillos por una piedra que se instala en el estómago del lobo. Hay aquí! una semejanza con un rito canibalesco, de nuevo sobre los propios hijos, el de Cronos.

Después de haberse tragado a todos los hijos que tuvo con Rea, Cronos pretendió hacer lo mismo con Zeus. Dice Apolodoro que "Rea envuelta una piedra en pañales, se la daba a Crono para que se la tragara como si fuera el niño recién nacido" Cuando Zeus creció, tomó a Metis como apoyo y ésta dio a tragar a Crono un bebedizo que le obligó a vomitar la piedra y luego a los hijos que había tragado, que salen tan vivos como los cabritillos o el resto de personajes de los cuentos.

El caso es el mismo que el del hitita Kumarbi tragando a sus hijos. Dice:

"A Tesub también lo devoraré

y lo triturar como a una caña seca!"

Al parecer, el dios Ea envuelve al recién nacido en pañales, y le da a comer a Kumarbi una diorita envuelta en pañales".

"Kumarbi se puso a comer

pero la diorita le hirió en la boca los dientes

a Kumarbi.

Cuando se hirió los dientes,

la escupió y se puso a lamentarse.

Se lamentó Kumarbi

y comenzó a decir estas palabras:

Esta piedra a la que he tenido miedo,

la colocaré en mi (...) como un objeto de culto

Cuando Kumarbi terminó de hablar,

Ea comenzó a decirle a Kumarbi:

Que manden traer la piedra

y que ésta sea colocada en su lugar.

La diorita que tú arrojaste,

que los hombres vayan junto a ella.

y que la invoquen

y que los hombres ricos, los héroes y los

señores

inmolen vacas y ovejas

y que los hombres miserables

hagan libaciones de sémola"

Es decir, la piedra que expulsó Kumarbi por no poder masticarla se transformó en objeto de culto, lo mismo que en época de Pausanias aún se veneraba en Delfos la piedra que había vomitado Cronos después de engullirla en lugar de Zeus.

Este motivo recuerda asimismo a un nuevo episodio del Kalevala en que el personaje Kullervo se ha empleado en casa del herrero Illmarinen. Empleado como guardador de ganado, sucede que la mujer del herrero:

".. .preparó un gran pan. Le amasó poniendo trigo por encima y avena por debajo, pero en el centro metió una piedra. Una piedra grande, ancha, aplastada. compacta, sin mella ni fisura. Luego la salpicó con un poco de leche, aun la frotó con un cuarto y dándoselo a Kullervo, le dijo: No tocarás este exquisito pan antes de haber llevado el rebaño al bosque".

Cuando Kullervo va a comer el pan se encuentra con una sorpresa inesperada, aunque no sufre tanto como el lobo de los cuentos o como Cronos o Kumarbi:

"Luego desenvainó el cuchillo dispuesto a cortar el pan. Pero al hacerlo la hoja chocó violentamente contra la piedra- y; rompiéndose, saltó en varios pedazos".

El significado de todas estas implicaciones simbólicas que aparecen en la tradición oral se nos escapa y solamente podrá ser comprendido con acopio suficiente de datos, mediante una visión global de la estructura y funciones del cuento popular y su puesta en relación con los mitos y con las creencias que los pueblos primitivos albergan sobre temas como la vida. La muerte, la reencarnación y la iniciación.

EL CUENTO COMO METODO DE INVESTIGACION ETNOLOGICA

1. LA QUEMA DE JUDAS Y LA RUPTURA RITUAL DE CANTAROS

Cuando nos encontrábamos efectuando investigaciones de campo, entramos en contacto con una tradición muy popular pero que fue abandonada después de la guerra civil, llamada la quema del Judas y consistente en dejar arder públicamente a un monigote colgado de una soga entre dos balconadas o postes. Obtuve algunos informes referidos a Aguilas y Cartagena y hay para Totana un informe de Julio Caro Baroja recogido en 1950, según el cual se confeccionaban muñecos de varias formas y tamaños y se colgaban de los árboles, dándoles el mismo fin que hemos dicho.

Este tema de la quema de diversos peleles entronca directa mente con la muerte ritual de monigotes que era propia hasta hace poco de todo el folklore europeo en tiempos de primavera y que en España alcanza gran diversidad, habiendo quemas tanto durante el carnaval como durante las fiestas de prima vera y en otros puntos del calendario.

Interesa poner el acento en la continuación de este rito en algunos pueblos de Murcia en relación con otro que le acompaña y consiste en romper cántaros arrojándolos contra el suelo y armando mucho ruido, una vez que el Judas se ha quemado. Nuestro informante de Aguilas aseguró que todo el espacio abarcado por los pedazos del puchero están protegidos contra el demonio, que no podrá entrar en él.

Esta ruptura de vasijas hay que relacionarla en primer lugar con toda una serie de juegos y ceremonias practicadas en España, como el de la piñata que aún se celebra en el SE, consistente en colocar una olla con caramelos y una competición para romperla dándole golpes con un palo y con los ojos cerrados.

Muchos de estos juegos han sido documentados por Caro Baroja, como el que tiene lugar en Extremadura en tiempos de carnaval, de hacer corros de muchachos e irse pasando, lanzada por el aire, una olla, hasta que resulta rota, juego que en Galicia se hacía también, pero con carácter exclusiva mente femenino, frente al masculino "correr gallos".

Según Cobarruvias, en la catedral de Zamora tenía lugar una ceremonia parecida, consistente en suspender del techo de la nave un puchero que se iba balanceando hasta que "dando con él en la techumbre, lo quebraban y dizen ciertas palabras conceptas, significándonos por ellas, consideremos nuestra fragilidad" .

En otros muchos lugares, en fin, se repite este ritual, revistiendo en Córdoba un carácter especialmente parecido a Murcia, pues allí, como aquí, salían los chicos con el repique de campanas, arrastrando latas y rompiendo pucheros, poniéndoles explosivos dentro.

2. INTENTO DE INTERPRETACION

2.l Su sentido de júbilo

A primera vista la fiesta se podría considerar como un acto de júbilo, teniendo en cuenta que se celebraba también con motivo de las bodas entre los antiguos egipcios y judíos, y sobre todo que ha perdurado de este modo en el actual folklore mallorquín, donde los asistentes van rompiendo cántaros al paso de los novios.

Esta ceremonia, como profesión de alegría estaría hermanada con las llamadas "matracas de semana santa", es decir, toda clase de ruidos que los niños se dedican a hacer el jueves santo, por no poder repicarlas campanas.

Si se considera que es una ceremonia cristiana. se podría decir que se trata de celebrar la resurrección de Cristo, y si se la toma como más antigua y se acepta la teoría de Frazer del pelele como símbolo del espíritu de la vegetación que muere, se argumentaría que la alegría es debida al renacer de la vegetación nueva y a la apertura del ciclo festivo de primavera, de alto nivel vital.

2.2 Su sentido funerario

En segundo lugar, con apoyo en la Arqueología, se la podría considerar como una ceremonia funeraria. La ruptura de cántaros con este carácter está documentada suficientemente como rito funerario en los tholos micénicos y también en España, en la necrópolis de la Albufereta de Alicante, donde Figueras Pacheco afirma que había cerámica rota intencionadamente y reunida luego en un montón.

2.3 La ayuda de los cuentos populares

Pero ¿estamos autorizados a emparentar esta ceremonia folklórica con aquel otro ritual funerario, mediando tanto tiempo entre uno y otro? Ciertamente, resulta imprudente hacerlo sin más. Ahora bien: hemos encontrado en esta recopilación cuentos que afianzan el simbolismo funerario de la ceremonia y que pueden servir de puente entre las prácticas funerarias antiguas y la celebración folklórica contemporánea.

En el cuento (XIX) la hormiguita es cortejada por diversos personajes mientras barre la puerta de su casa. Pasan sucesivamente un burro, un perro y el ratoncito Pérez. Se casa con él y un día sale a hacer la compra y le advierte que tenga cuidado de no asomarse a la olla pues se caería y se quemaría. Entonces, cuando la hormiga se marcha, efectivamente el ratoncito se asoma y se cae a la olla y cuando volvió la hormiguita estaba guisado. La hormiguita se pone a llorar a la puerta de su casa en una fase narrativa simétrica de la anterior y por allí pasan una serie de personajes que muestran reacciones muy expresivas ante la noticia de la muerte del ratón. Hasta que llegan las princesitas :

"Pasaron las princesitas y le preguntaron:

-Hormiguita ¿Por qué lloras?

-Porque el ratoncito se cayó a la olla y la hormiguita lo siente y lo llora.

-Y nosotras, por ser las princesitas, vamos a romper las cantaritas" .

Este documento puede compararse a un cuento recogido por Espinosa en Avila llamado "La mariposita", en el que estaba una mariposita asomada al balcón y pasó un ratoncito y le propuso el matrimonio y se casaron.

Sigue el tema del tabú violado, además seguido aquí de lo que seguramente es una laguna del texto de Cartagena, pues la mariposita, sin saber que era, se come la carne del ratón, hasta que se da cuenta y entonces se pone a la puerta de la casa expresando su dolor y recibiendo las extrañas y sin duda simbólicas muestras de pésame de una serie de personajes, entre los cuales aparecen unos niños:

"y entonces dicen los niños:

- Pues nosotros, como buenos niños, rompemos los cantarillos y nos vamos a casa".

También figura el molino en el cuento 481, de Astudillo (Palencia):

""Nosotras, como buenas princesas, tiraremos los cantarillos y nos marchamos a casa". Y en el 480 ("La raposilla"): "Pues yo, como reina, me quitaré la toca blanca y me pondré la negra".

En estos casos no interpretamos que se signifique precisamente o necesariamente luto en el sentido cristiano. Sino una actitud ritual en relación con la muerte.

2.4 Intento de interpretación de la tradición oral.

3.4.1 En sentido amplio . Ahora bien, ¿Cómo pondremos en relación el papel ritual de esta ruptura de cántaros en la muerte y en el casamiento? Sin duda tanto la muerte como la boda tienen un significado simbólico que hemos perdido, y es el de la muerte del hombre imperfecto y su ascenso a un plano de vida superior. Es decir, tanto muerte como matrimonio son iniciaciones.

3.4.2 En sentido estricto: Sin embargo, originalmente, el significado de la ruptura ritual de cántaros debe ser propiamente funerario y debe haber sido tomado como una imagen de doble significado en fases más tardías. Se trata de la concepción del más allá en la mente primitiva: Esta concepción parece haber sido originalmente la de que el más allá es una imagen en todo invertida de la del mundo de los vivos :

"La única diferencia con la vida terrestre consiste en que allá abajo las estaciones son siempre opuestas a las que transcurren en la Tierra: cuando es invierno aquí abajo es verano en el cielo y en los infiernos y viceversa".

Así también, se dice que los pueblos del Asia septentrional conciben el otro mundo como una imagen invertida de éste. Allí todo sucede como aquí abajo, pero al contrario: cuando es de día en la tierra, es de noche en el más allá (de ahí que las fiestas de los muertos se efectúen tras la puesta de sol: "entonces es cuando despiertan y empiezan su jornada), al verano de los vivos corresponde el invierno en e país de los muertos; si la caza o la pesca escasea en la Tierra es señal de que abunda en el otro mundo etc.; los Beltyres ponen las riendas y la botella de vino en la mano izquierda del muerto, porque ésta corresponde a la mano derecha en la Tierra; en el infierno los ríos corren hacia sus manantiales. Y cuanto está trastocado en este mundo se halla en posición normal entre los muertos; por esta razón se ponen al revés los objetos que se depositan en la tumba para uso del difunto, a no ser que se los rompa, porque lo que está roto aquí, en la Tierra, está intacto en el otro mundo y viceversa.

Así también, dice L. Levy-Bruhl: "El mundo de los muertos es la exacta contrapartida del de los vivientes. Todo está allí al revés. En el mundo de abajo, las condiciones están, bajo todos los puntos de vista, en oposición a las de este mundo. Allí por ejemplo. el sol y la luna viajan del oeste al este. Pese a tratarse de los mismos astros que iluminan nuestromundo. Cuando los muertos descienden la escalera es siempre la cabeza la que avanza primero... Sus asambleas y en general toda su actividad es nocturna. Durante el día duermen, durante la noche corren de un lado a otro, preferentemente durante las primeras fases de la luna. En la isla de Aua (Pacífico) las canoas del mundo de los muertos flotan por encima de la superficie del agua con la quilla al aire y el equipaje está colocado de abajo a arriba. Hablan el mismo lenguaje que los vivos pero las palabras tiene un significado opuesto: Blanco significa negro, negro blanco, etc.".

Por tanto, parece que una vasija que en el mundo de los vivos está rota, en el de los muertos se encuentra intacta. Al menos en el ámbito mediterráneo, este rito fúnebre ha podido llegar a ser muy popular a partir de la Edad del Bronce, y ha podido causar una asociación entre la ceremonia de la muerte y la ruptura de vasijas.

Es evidente que en algunos de los cuentos la expresión "rompemos las cantaritas y nos vamos a casa" la dicen unos niños que iban a por agua a la fuente y al recibir la noticia de la muerte tuercen sus planes. Pero también es cierto que el gesto así descrito no tiene explicación aparente y que más bien parece la racionalización de un gesto ritual en relación con la muerte emparentado con el ritual funerario y su última razón filosófica que hemos expuesto.

El Judas que arde y recibe a veces una descarga de artillería, represente o no el espíritu del cereal, es sin duda, un individuo que ingresa en la muerte, y la aportación de la tradición oral local nos legitima, si no para cerrar y bloquear una teoría, si al menos para traer a colación como hipótesis de trabajo el ritual funerario prehistórico de ruptura de vasijas cerámicas y, si el tema lo merece, abrir un debate al respecto.

José Ortega

lugalbanda@redestb.es

 

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