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ANULACIÓN DEL DESLINDE DE LA PLAYA DE OTUR (ASTURIAS) J. Ortega ha obtenido
dos sentencias distintas anulando ambas este deslinde. Se trata de
resoluciones de un enorme valor, porque establecen una doctrina directamente
aplicable a un sinfín de situaciones que se repiten por toda la costa de
España. A la entrada en vigor de la
ley de costas (1988), el Gobierno decidió que tenía que deslindar toda la costa.
Sin embargo, en muchos casos la línea del anterior deslinde (antes llamado de
zona marítimo terrestre) no se iba a cambiar, por lo que decidieron tramitar
expedientes a los que llamaron de “ratificación del deslinde anterior”. Pues
bien: tales expedientes son un prodigio de obscurantismo, ya que no se
comunicaba su existencia a los interesados, y ni tan siquiera se les
notificaba su aprobación por Orden Ministerial. Los vecinos se enteran años
después, por casualidad, cuando solicitan una autorización administrativa, o
no se enteran nunca. Bajo pretexto de que
deslindar toda la costa por el procedimiento ordinario es un empeño
imposible, la Administración ha acudido masivamente a esta fórmula, de forma
que los expedientes de ratificación, expedientes secretos, como hemos dicho,
menudean por todas partes. J. Ortega llevaba años
reclamando y discutiendo con la Abogacía del Estado, alegando que tal forma
de proceder es ilegal y anticonstitucional. Desde la Administración siempre
contestaban que los expedientes de ratificación eran perfectamente legales,
hasta que la Audiencia Nacional, al anular por dos veces el deslinde de Otur,
ha aclarado las cosas, confirmando que la Administración no tiene razón. Las consecuencias de estas
sentencias son dramáticas, porque cualquiera puede reclamar la anulación de
su respectiva “ratificación del deslinde”, incluso con efectos retroactivos y
sin sujeción a plazo. Y además, con casi plenas garantías de éxito. Si los vecinos supieran que tienen esta
posibilidad, se lanzarían en masa a los tribunales para exigir la declaración
de nulidad de las ratificaciones que les afectan, y el Ministerio de Medio
Ambiente tendría que admitir que todo lo hecho (mal hecho) en estos quince
años queda reducido a cenizas, y se encuentran de nuevo en el punto de
partida. |
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